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La rebelión de Alonso    Julio 11, 2011, 3:32 pm

 Fernando Alonso encontró premio donde menos podía imaginar. Victoria notable del español, la primera del curso, firmada además en un templo como Silverstone, cuna de la Fórmula, casa de Lewis Hamilton y circuito ideal para el diseño de Red Bull. Pero el piloto de Ferrari se plantó contra los elementos para sumar el triunfo 27 de su carrera y sacar lustre al escudo de su escudería, necesitada de un domingo de gloria. [Narración y todos los tiempos]
 
La escalada hacia el título sigue empinadísima -ahora 92 puntos de diferencia a favor de Sebastian Vettel- pero Alonso se da un homenaje para afrontar el segundo tramo del campeonato con mejor cuerpo. Listo, veterano, supo aprovechar la progresión de su monoplaza y cierto bajón de forma de los Red Bull por culpa quizá del provisional cambio del reglamento que afecta a los escapes.
 
¿Fue la clave de la victoria del asturiano? Es difícil descifrar el verdadero impacto de la medida, porque lo cierto es que en carrera últimamente el Ferrari siempre había rodado cerca del líder. Habrá que esperar a las siguientes citas, donde la norma puede regresar a su redacción previa, para comprobar si realmente el F150 ha superado en rendimiento a las máquinas energéticas. Al menos en Silverstone el dominio ha sido notable
 
El ritmo de carrera y la distancia que ha mantenido Alonso con Vettel reflejan el salto de calidad del coche de Maranello tras semanas de intenso trabajo en la Scuderia. No se rindieron cuando la dinámica de la temporada invitaba a mirar al próximo año. La historia pesa, también el tirón de un piloto de tesón mayúsculo. Coche recuperado y las manos sabias de siempre, la intensidad al volante, la velocidad que no baja, la calma cuando toca y la viveza si se abre la ventana. Así fue en el segundo paso por los garajes, en la vuelta 27, cuando la carrera dio una voltereta.
 
Hasta entonces, Red Bull marcaba el paso, con Vettel como siempre al frente. El alemán había adelantado a su compañero en la salida para poner velocidad de crucero hacia una nueva victoria. Alonso aguantó el tipo en la tercera plaza tras intentar superar a Webber y rodó hacia territorios conocidos donde le esperaba Lewis Hamilton. Su viejo enemigo llegaba lanzado tras partir décimo, con ganas de fiesta tras semanas de críticas en su país. El español se cruzó con su ex compañero un par de buenas pasadas mientras el gran premio viajaba a su momento decisivo.
 
Este año parecía imposible ver un error de Red Bull, marca pluscuamperfecta hasta el momento. Los más rápidos, los más eficaces. Pero la F1 es traicionera, sobre todo en esas coreografías que son los repostajes. Allí entraron Vettel seguido de cerca por Alonso. Se esperaba el duelo en el estrecho callejón, morro contra morro, pero no existió porque los mecánicos del líder del Mundial se atascaron con la pistola neumática ante la reacción del asturiano, que partió como un rayo al ver la pista libre. El liderato era suyo, al fin.
 
Desde ese momento, el Ferrari exhibió un poderío nuevo, de coche ganador, lo que necesitaba el campeón español. Con el pedal a fondo, los segundos fueron cayendo a su favor, ayudad, sorpresa, por Hamilton, que también se había aprovechado del tropezón de Vettel. El inglés tapó al alemán mientras que Alonso tomaba una distancia definitiva, triunfante.
 
El tramo final sirvió para que el ferrarista construyera un cómodo colchón mientras los Red Bull se arañaban por detrás por la segunda plaza, como Hamilton y Massa, a golpes hasta final. Última vuelta de mil batallas, como la de Jaime Alguersuari para terminar otra vez en los puntos.
 
Todos apretaban a la vez que Alonso gritaba 'Fantastic day!' ya por radio la victoria número 27 de su intensa vida en la Fórmula 1. Un domingo que realmente necesitaba.



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