Historia de ETNA

En 1933, se crea una de las primeras empresas dedicada a la fabricación y comercialización de acumuladores eléctricos en América Latina, su nombre: Electro Talleres Nacionales Asociados, que años más tarde se conocería como Fábrica Nacional de Acumuladores ETNA S.A.

El compromiso de sus fundadores, unido a la responsabilidad de sus trabajadores, hizo que a inicios de los años cuarenta se reconozca la calidad de las baterías, en todo el país. Para ese entonces la fábrica operaba en un local en Jesús María.

En la década de los sesenta ETNA se convirtió en el principal proveedor de las plantas de ensamblaje automotriz de la industria local, poniéndose a la vanguardia de los fabricantes de baterías en la región.

En los años ochenta, debido al sostenido aumento de la demanda, ETNA traslada sus instalaciones productivas a un nuevo local en la zona industrial de Independencia, al norte de la ciudad de Lima, sitio donde mantiene hasta la fecha su planta principal.

En el 2000, inicia la exportación de sus productos a Bolivia, para continuar al año siguiente con Ecuador y Panamá. A la fecha, ETNA ha orientado su producción a los mercados mencionados además: Cuba, República Dominicana, Haiti, Paraguay y Chile.

En el 2008, practicando su sentido de responsabilidad social y buscando mantener una relación amigable con el medio ambiente, ETNA inaugura su planta de Fundición y Aleaciones en Ventanilla, lugar donde se realiza la recuperación y procesamiento del plomo.

Para los próximos años, la empresa confía en seguir ofreciendo los mejores productos tal como lo viene haciendo durante 78 años, respondiendo íntegramente a la confianza depositada por cada uno de sus usuarios a nivel nacional e internacional.
 

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